umbral

15ª Bienal de Artes Mediales de Santiago

Mónica Echeverría

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15 Bienal

Vestida completamente de rojo, con un parche del mismo color en el ojo derecho, la imagen de la escritora Mónica Echeverría en su velorio, nos interpela y entrega un mensaje ante lo que siempre alzó la voz: las injusticias y los abusos de poder. Sobre su pecho, un cartel del movimiento Mujeres por la vida, refuerza su compromiso social y feminista con esta agrupación de resistencia a la dictadura chilena, del que formó parte junto a Kena Lorenzini, autora de la fotografía. 

Su rostro tranquilo y vestimenta inundada de simbolismos, recuerda los ritos funerarios de antiguos pueblos originarios que sostenían que aquellos elementos incorporados a cuerpos sin vida, acompañaban a los muertos en un viaje a otras dimensiones. Es con esta acción póstuma que la artista da cuenta de un alto compromiso político y social, donde el acto performativo, revela una astucia y economía de gestos precisa para la construcción de narrativas que protestan en contra de las violaciones a los derechos humanos.

En Umbral la imagen de Echeverría determina un límite: es propuesta como una señal en la ruta de los visitantes, el fin de una zona de relato y el comienzo de un campo marcado por la conexión con obras que evocan la inmanencia, la permanencia a pesar de la muerte y la trascendencia del mensaje, donde la función del arte como contexto de apropiación y participación política es fundamental.

Un texto escrito por su hija Consuelo Castillo a un lado de la fotografía, evoca una posible canalización post mortem, a la vez que la imagen de Clotario Blest (Santiago, 1899 – 1990), dirigente sindical chileno, dialoga con quien fue la escritora de su biografía póstuma  Antihistoria de un luchador (1993). Elementos que surgen del estallido social chileno de 2019 y un video que retrata paisajes propios de la guerra fría experimentada también por la artista, complementan la obra con una narrativa común en un presente determinado por la urgencia de transformaciones sociales, las mismas por las que Echeverría clamó hasta su muerte.