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15ª Bienal de Artes Mediales de Santiago

La piedra ideal (capucha)

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15 Bienal

Un registro de cuatro encapuchados que debaten sobre las características de una piedra ideal. Para lograr esta curiosa situación, Rivera convocó a través de amistades afines, a encapuchados desconocidos por él –y que no se conocían entre ellos– para reunirlos alrededor de una gran mesa en dependencias del decanato de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile. Previamente a la llegada de los invitados, Rivera dispuso sobre la mesa una gran cantidad de piedras para que ellos procedieran a seleccionar su “piedra ideal”.

En la conversación, que no tiene intervención externa, los encapuchados, al parecer jóvenes por sus voces y gestos, debaten apasionadamente sobre diversos conceptos en torno a las piedras como el placer, la libertad, la frustración, la maldad, la comunicación, la pobreza; lo que se articula desde historias personales y relatos comunes al fragor de la protesta. Igualmente, en el video se pueden reconocer curiosos o inesperados actos, como por ejemplo la obsesión de uno por el orden (aspecto supuestamente opuesto al caos público que suele estigmatizar al encapuchado). Esto debido a que él, mientras conversan, comienza obsesivamente a ordenar las piedras jerarquizándolas simétricamente en la mesa. Otro, locuazmente, se jacta de la violencia con la cual se ha desenvuelto en protestas, golpeando autos y policías. Otro, por su parte, profundiza filosóficamente sobre la esencia misma del acto violento asociado a la piedra, estableciendo algunos puntos comunes que ellos desconocen, pero que se sugieren en las obras de la exposición. Por ejemplo, sin saber la preponderancia del agua en la muestra, los encapuchados hablan con elocuencia de la conocida bombita de agua como dispositivo símil a la piedra, o del ruido que provoca una lluvia de piedras. Ambos elementos nos ayudan a relocalizar la fijación del artista por la síntesis de determinadas materialidades, las que en su sofisticación maquinal configuran un universo propio de factores visuales y críticos comunes.

Así, desde una reflexión filosófica personal, los encapuchados –sin guión mediante– dislocan en su relato, con asombro y humor, la posible percepción inicial que se podría tener del encapuchado como irreflexivo destructor anti-sistémico. No se trata aquí de una reivindicación del gesto violento, sino más bien de una exploración personal, obsesiva y reflexiva sobre las causas y efectos de su actuar callejero. Efectivamente, muchas de las causas de su malestar son las mismas que impulsan la construcción de las piezas presentadas por Rivera. 

COLABORADORES

Texto por Sebastián Vidal Valenzuela.

Producción y Edición: Roery Herrera.