umbral

15ª Bienal de Artes Mediales de Santiago

Música (Todo lo que sé lo aprendí el día que nació mi hijo)

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Alfredo Jaar

Música (Todo lo que sé lo aprendí el día que nació mi hijo) de Alfredo Jaar se concibe como un recorrido sonoro generado a partir de la transmisión del primer llanto de lactantes nacidos en el Hospital Clínico José Joaquín Aguirre de la Universidad de Chile y otros hospitales regionales, desde mayo de este año hasta la fecha. Los llantos están sincronizados con una pantalla LED verde que presenta la hora de cada nacimiento. Así, si una niña nació a las 15 horas con 15 minutos, todos los días a esa misma hora, se escucha su voz en el hall central del Museo Nacional de Bellas Artes, siendo a la vez transmitido simultáneamente en el pasillo Crucero del Centro de Extensión Palacio Pereira del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, edificio que acoge la Convención Constitucional. 

Este canto heterogéneo, amplificado y transmitido al unísono, es también el rito de paso de un umbral que da testimonio de una nueva existencia en el mundo, momento inaugural que interconecta ambos edificios para, desde ese entre, recordarnos el sentido de responsabilidad de lo que está por venir. Una alerta sobre nuestro rol en la sociedad y sus consecuencias directas en el futuro de ciudadanas y ciudadanos que se integran al país.

Ideado inicialmente para ser presentado en el frontis del Ministerio de Educación de Chile como un llamado urgente sobre el compromiso de la institucionalidad en la formación de la ciudadanía, este proyecto de Alfredo Jaar no pudo concretarse hasta 2014, en el décimo aniversario del Nasher Sculpture Center de Dallas, Estados Unidos. Fue en el jardín de aquel museo, donde se instaló una estructura cúbica de tonos verdes translúcidos diseñado por el artista, en el que la luz del sol se colaba por las paredes e invitaba a visitantes a ingresar para escuchar los primeros gritos de bebés nacidos en Dallas, entre octubre de 2013 y febrero de 2014. Al igual que en su versión actual, cada grito se transmitía en el minuto exacto de su emisión original, dando forma a una conmovedora experiencia orquestada por nuevas y nuevos habitantes de la ciudad.