umbral

15ª Bienal de Artes Mediales de Santiago

Cuestionario Umbral: Andrea Casals

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La doctora en Literatura Andrea Casals, miembro de la Red de Investigación en Humanidades Ambientales (RIHA), explica el proceso de trabajo de "Arte en Riesgo", proyecto actualmente expuesto en «Crisol» que enfrenta de manera conjunta y dialogante los desafíos ambientales.

La doctora en Literatura Andrea Casals es miembro de la Red de Investigación en Humanidades Ambientales (RIHA), un espacio conformado en 2017 para el intercambio de información y experiencias en torno a las humanidades ambientales para académicos y estudiantes de la Pontificia Universidad Católica.

Este equipo multidisciplinar actualmente presenta «Arte en Riesgo» en «Crisol», exposición del Museo de Arte Contemporáneo que culmina el próximo 9 de abril. Se trata de un proyecto colectivo que parte de la premisa de que para abordar la crisis medioambiental es necesario establecer un campo crítico de discusión y construcción de narrativas pertinentes al riesgo ambiental que experimentamos, específicamente respecto de la huella humana que imprimen los desechos de la misma investigación y la creación artística. Para esto se recolectaron objetos residuales resultantes del trabajo académico, la práctica artística y la restauración -maderas, papeles, diarios, documentos, pinturas, clavos, alambres, baterías, pinceles, entre otros-, que fueron intervenidos en un proceso de creación común.

En este cuestionario, Andrea Casals, en representación de RIHA, explica el proceso de trabajo y desarrollo de este proyecto que enfrenta de manera conjunta y dialogante los actuales desafíos ambientales.

¿Qué artefacto, lugar o elemento reconoces como un umbral? ¿Por qué?
Un umbral es un espacio de transición y tensión entre dos estados, como un ecotono; un portal. Los umbrales, en tanto límites, son término e inicio. Los umbrales o límites son siempre específicos y se entienden en una dimensión de contexto. Hoy hablar de ellos es necesariamente hacer referencia a la situación específica de nuestra humanidad situada en su crisis social y medioambiental. Lo particular de ella es no saber si lo otro, lo que está del otro lado de la línea es la caída continua a la aniquilación de la especie (esa que llevamos a cabo, basada en el poder, la dominación, la supremacía de la economía y su administración), o la inauguración de una nueva forma de vida humana no destructiva, no autodestructiva (basada en principios de igualdad y colaboración).

¿Con qué práctica científica te encuentras más a menudo en tu trabajo artístico o con cuál sientes mayor afinidad?
Somos un equipo interdisciplinario que ha puesto en práctica una metodología de trabajo que no antepone modelos de saberes por sobre el encuentro entre personas con voluntad de construir una visión compleja de la realidad. El conocimiento disciplinar se dispone como insumos para el encuentro, no como objetivos de progreso. El equipo con quienes colaboramos en esta iniciativa -Arte en Riesgo- lo componen personas que investigan, reflexionan y enseñan en el campo de las artes visuales, estética, diseño, sociología, antropología y arqueología, trabajo social, comunicaciones, teatro, entre otros; todas y todos movidos por la preocupación medioambiental y la necesidad de mostrar que desde las humanidades ambientales tenemos mucho que aportar en la solución del problema. Hemos tejido una posibilidad de visión en torno a los residuos que dejamos, incluso cuando queremos entender nuestra relación con la realidad; en esta oportunidad, observamos nuestros propios residuos-basuras de nuestro trabajo académico y cultural.

¿De qué forma la obra que se presenta en la 15 Bienal se vincula con la curatoría Umbral?
El proyecto Arte en Riesgo que presentamos es una investigación en proceso y creación colectiva que se sitúa justamente en el umbral entre disciplinas académicas en el campo de la humanidades ambientales. La obra que se presenta es un conjunto de intentos que dan cuenta del cruce interdisciplinar que ha buscado conocer y entender en su complejidad la huella de los residuos que, en pos del conocimiento y la cultura, va dejando en el mundo nuestro trayecto. Ha sido un proceso colectivo donde las jerarquías de conocimiento han sido suspendidas para proponer una imagen que da cuenta, parcialmente, de la realidad desde la perspectiva de nuestro propio actuar sobre la realidad (creación y conocimiento). Para lograr lo anterior se realizaron encuentros virtuales y presenciales donde los participantes, académicos y estudiantes de la UC se encontraron para co-construir la mirada; para, en el encuentro con el otro y su saber, poner en duda los modelos disciplinares rígidos en pos de cambiar la propia mirada y proponer una nueva que no pertenece sino a la experiencia vivida.

Umbral busca crear espacios de reflexión sobre el proceso constitucional, abordando las temáticas ligadas al arte, cultura, ciencia y tecnología. En esta línea, ¿cuáles consideras son los puntos que sí o sí debiese considerar la nueva constitución?
Toda acción humana es una trayectoria que deja una huella; una marca que también comprende desechos de diversa índole. Una constitución para estos tiempos debe procurar que todo acto humano sea ejercido con responsabilidad respecto de su trayectoria y marca futura. Todo ejercicio de voluntad y acción sobre la realidad colectiva y medioambiental debe considerar la no interferencia en el equilibrio social y ecológico. Puntualmente, la nueva constitución debiese asegurar el acceso al arte y educación artística; estas son, entre otras, una manera de darle a todo ciudadano el derecho al acceso y compresión compleja de nuestra naturaleza simbólica, también compleja. La nueva constitución también debiese tomarse muy en serio, con mirada integral y de largo plazo la crisis ambiental. No basta con el «derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación» de nuestra «carta vieja». Se necesita comprender esta crisis como un fenómeno eco-social generado por un sistema que privilegia a ciegas el crecimiento económico como condición única para una idea de «progreso» que tampoco se cuestiona. La nueva constitución debe favorecer la regeneración de territorios, el acceso al agua, la participación ciudadana informada (para lo que se necesita educación gratuita y de calidad), el cuidado de nuestra diversidad (biológica -terrestre y marina- y socio-cultural), etc., y los equilibrios que permitan el «buen vivir» de todas y todos, humanos y más-que-humanos, concepto que también es necesario interrogar.

Tras el estallido social ocurrido en Chile en octubre de 2019 y, posteriormente, la llegada del COVID-19 al país en marzo de 2020, hemos transitado por un umbral hacia una nueva forma de vivir en comunidad. ¿Cómo estos últimos dos años han resonado o afectado tu manera de pensar y hacer arte?
Con el equipo de Arte en Riesgo llevamos un año observando que incluso en el acto de hacer arte o investigación académica para generar conciencia sobre la basura que producimos como sociedad, nuestros propios proyectos de creación e investigación generan a su vez desechos tanto materiales como inmateriales (como puede ser este mismo texto largo que escribimos). Esta reflexión, junto con los dos años desde el estallido social y la experiencia de la pandemia, nos alienta a optar por una vida más austera y con menos desechos. Este equipo interdisciplinario se ha puesto como principio de trabajo ser una respuesta, o intento legítimo de responder a la actual crisis no desde la perspectiva de observadores privilegiados, sino de corresponsables. El ejercicio de trabajar sin jerarquías personales ni disciplinares es un acto en sí perturbador de los modelos tradicionales de generación de conocimiento y cultura.

A propósito de lo anterior, ¿cuál es el rol del arte en un mundo en crisis?
El arte tiene la capacidad de construir un espacio a manera de un crisol -o umbral-, donde las diversidades de existencia, pensamientos, prácticas y reflexiones pueden encontrarse para imaginar posibles nuevas formas de vivir y habitar el mundo desde una perspectiva igualitaria, libre, no extractivista, solidaria y compleja. No hay una respuesta única, no habrá una solución única, no existe una verdad imperante… Ante esta condición, el arte ofrece espacios disruptivos respecto del conocimiento iluminado, mostrando y asumiendo la complejidad y la diferencia, por sobre los modelos hegemónicos y las respuestas únicas o unilaterales. El arte es una celebración de la diversidad, de la empatía, de la capacidad humana de desear y trabajar para una existencia posible.